lunes, 30 de abril de 2018

Por dos.

Quisiera prometerme que va a ser la última vez que te escriba mientras las lágrimas van rodando por mis mejillas, quisiera cumplirme esa promesa.
Quisiera poder amarme hasta no necesitar de nadie.
Quisiera serme suficiente y no creer que necesito equiparación para seguir.
Quisiera haberme amado para no amarte de la forma que lo hago. Ese amor que se transforma en dolor de tanto sentir.
Quisiera haber conocido la reciprocidad desde un comienzo.
Pero hoy me deseo lo mejor en el futuro. Hoy me felicito por haber aguantado las caídas y por el amor puro que soy capaz de dar. Deseo que algún día puedas (yo) encontrar lo que buscabas. Que sin esperarlo llegue a tu vida.
Me deseo lo mejor, porque me lo merezco. Porque dí todo de mi por alguien más y aunque las cosas no hayan resultado como las esperé, fuí capaz de sentir en realidad.
Y mi corazón estará en calma, triste por algún tiempo, pero sabrá que dió todo de si mísmo.
Que fue capaz de latir por dos cuando uno decidió ya no hacerlo.

Viaje en bus.

Esta vez me encontraba en el bus con la cabeza pegada al cristal de la ventanilla, me fijaba en la velocidad con la que pasaba cada cuadra y relacioné aquel viaje en bus con la vida. Con mi vida.
Con el pasar del tiempo, pasas por lugares hermosos tanto como por lugares que hubieses querido omitir pero no hay desvíos en la vida. Suben y bajan las personas, algunas que te transmiten alegría con sus sonrisas, otras con miradas desagradables porque quizás tuvieron un día malo ó pesado. Y no sabes a dónde van, bajan a pocas cuadras, otras terminan el viaje con vos.
Recuerdo cuando te subíste a mi bus (cuando llegaste a mi vida) no pude apartar mi vista de vos, como si fueras una maravilla.
Y ya no me importaba quienes subían o bajaban, sólo me importabas vos. Pero mi bus sólo te conducía a mitad de tu camino.
Con la velocidad a la que ibamos no pude creer que llegó el momento de despedirnos.
Aún tu recuerdo me rodea e intento pensar que no fuíste algo fugaz, que vas a volver a subirte a mi bus y esta vez ya no vas a bajar.

domingo, 29 de abril de 2018

En mi soledad.

El cielo estaba completamente despejado, podía notar aquel azul mientras miraba las estrellas. Una luz naranja de la calle chocaba contra mi piel. El viento mecía las palmeras y estas parecían danzar con el ritmo de las viejas baladas que provenían de un lugar desconocido. Mientras yo te pensaba.
Pensaba si quizás me estarías pensando también. Pero debía descartar ese pensamiento. Porque para vos olvidar siempre fue una tarea fácil.
Comenzaba a recordar esos ojos color café, esos labios, tu piel blanca, el aroma de tu cuerpo. Sacudí la cabeza para apartar esos recuerdos. Me miré las manos, no pude creer que alguna vez fueron besadas por vos y ahora se encontraban completamente solas.
Tu voz empezaba reproducirse en mi mente.
Volví a sacudir la cabeza, inútilmente. Porque te alojarías en mi mente durante algún tiempo.
Decidí entrar a mi habitación y descansar un poco. Cerré los ojos y volví a verte, te alejabas de mí nuevamente pero esta vez corrí detrás de vos porque no iba a dejar que te vayas otra vez. Cuando al fin te alcancé, te esfumaste.
Desperté con el corazón acelerado, ya no sabía como lidiar con tu ausencia. Volví a mirar el cielo, ese cielo tan profundo y afortunado que podía mirarte todo el tiempo. Y como todas las noches desde esa vez que decidíste ya no volver, le pedí al cielo que en donde quiera que estés pudieras estar bien, que tengas esa vida que siempre soñaste y en las distancias más oscuras poder volver a encontrarte. Algún día.
En mi soledad donde mis palabras ya no pueden llegarte.
Te amo, incluso más que a mí mísmo.
                                            

The Holiday.

"Para algunas personas, de forma inexplicable, el amor se apaga. Para otras, el amor sencillamente se va. Si bien es cierto, por supuesto, que el amor también puede encontrarse, aunque sea solo por una noche. Sin embargo, existe otra clase de amor, el más cruel, aquel que prácticamente mata a sus víctimas. Se llama amor no correspondido. La mayoría de historias de amor hablan de personas que se enamoran entre sí, pero, ¿qué pasa con los demás? ¿Quién cuenta nuestra historia? La de aquellos que nos enamoramos solos, somos víctimas de una aventura unilateral, somos los malditos de los seres queridos, los seres no queridos, los heridos que se valen por sí mismos, los discapacitados sin plaza de aparcamiento reservada. Sí, estáis viendo a una de estas personas.”
De una de mis películas favoritas The Holiday.

martes, 24 de abril de 2018

Siguiendo.

Cuando todo se derrumba, me encuentro conmigo misma.
Cuando todo se vuelve abrumador y ya no puedo lidiar con mi dolor. Tengo ganas de culparte a vos porque nunca tuvíste la intención de equipararme y aún así me lo hacías creer. Esas veces que me ví obligada a sonreír en momentos donde me sentí azotada por el universo, me encontré luchando en guerras unilaterales. Luchando contra mi estabilidad mental.
Y no es fácil aceptar que las cosas no van bien, no es fácil hablarlo, menos aceptar ayuda. Pero llega un punto en donde ya no podes cargar con todo. En donde tu corazón no aguanta y el dolor sale en forma de lágrimas pero regresa al ver una sonrisa.
Temo haber sentido tanto hasta ya no querer volver a sentir nada.
También temo estar tocando fondo y acostumbrarme a la oscuridad y el frío en algún rincón de aquel lugar.
Temo que no seas un recuerdo momentáneo y te transformes en un recuerdo permanente. Que pase las mañanas y las noches pensándote, pensándo en tu ausencia, gastándome.
Pensándote hasta saberte de memoria, cada uno de tus aspectos, cada movimiento. Temo.
Espero sobrellevar tu ida y no esperarte de vuelta.
Pero antes voy a llorarte, hasta que salga todo el dolor. Y exprimiré mi alma y corazón hasta que salgas de cada rincón, hasta no llevar ningún pedazo tuyo. Quizás lleve mucho tiempo recuperarme.
Recuperar el tiempo perdido, hasta no necesitar equiparación y serme suficiente.
Y así únicamente volver a ser lo que nunca debí haber dejado.
De esa forma espero, que cuando menos lo espere, y te piense casualmente, te haya finalmente superado. Espero haber arrancado de mi corazón todo ese dolor.
Espero tener esa vida que siempre deseé y sentir que lo merezco. Sentir que ese amor perdido fue devuelto, intacto. Y sé que va a pasar, por eso sigo acá. Esperando.

domingo, 22 de abril de 2018

Poesía.

Mirarte es dar vida a preguntas que jamás van a tener respuestas. Es como escapar del mundo real y refugiarme en tu existencia mágica, tan mágica y maravillosa que se siente como si nada estuviese pasando en realidad. Es consumir cada hora en un segundo, cada mes en un día. Mirarte es pura fantasía.
Hasta la vida se rinde a tus pies. Porque no la temés, porque creces y no te detenés.
Y empiezo a creer en el cielo, en el amor, en la paz. Pienso ahora que cada persona es el cielo de otra y vos sos el mío.
Te encuentro en todas partes, y todo es feliz ahora. Ahora que te encontré y sé que no te vas a ir.
También me devolvíste ese amor que repartí por ahí sin pensar que lo podría necesitar. Y te volvíste todo para mí. Que mís días volvieron a brillar y mís noches a ser cálidas.
Ahora somos nosotros, ya no soy sólo yo, ya no sos sólo vos. Ahora somos uno en la distancia y en la cercanía.
Vos en subida y yo en bajada, como dos lineas paralelas que se volvieron secantes, en este infinito.
Y si todo volviera a empezar, desde el cero te esperaría con las mismas ganas cada día. Porque sos una maravilla de la que no puedo apartar mi vista.
Daría todo para tenerte cada noche y poder sentirte a mi lado cada día. Para escribírte cada tarde y transformarte en lo que sos realmente; poesía.

viernes, 20 de abril de 2018

Cinco sentidos.

Mis cinco sentidos experimentando contigo.
Miraba tus ojos, me perdía en ellos. Esos ojos café que me dejaban soñar despierta.
Saboreaba tus labios. Esos labios húmedos con sabor a ilusión.
El olor de tu cuerpo. Único.
Tu voz. La voz más dulce capaz de pronunciar palabras amargas.
La textura de tu piel, tus brazos y piernas. Mis manos recorriendo tu cuerpo.
Cómo te iba a olvidar sintiendote tan cerca, cómo te dejaría si tus ojos me pedían que me quede. Cómo iba a ayudarte a cometer un error? Y gracias por dejarme tener la razón.
Gracias por confíarme ese momento.

miércoles, 18 de abril de 2018

Escribo

Escribo para mí, para ustedes, para nosotros a quienes la poesía olvida; a quienes los cuentos no cuentan.
A los que el mundo muestra su peor cara.
A los que están destinados a experimentar aventuras unilaterales.
Escribo para que sepas que exísten más personas combatiendo luchas como las tuyas. Porque no todo es poesía, no todo es magia.

sábado, 14 de abril de 2018

Sin querer.

Me dijíste que teníamos que hablar, que las cosas iban mal. Nos encontraríamos en la mísma cafetería de siempre.
Faltaban aún un par de cuadras para llegar y todo se sentía como la muerte, sentía que se derrumbaba todo lo que había construido.
Llegué, te miré y sentí que veía a la persona más hermosa que pudiese existír. Pero creí que quizás sería la última vez. Quizás.
Me saludáste con un simple abrazo que era capaz de hacerme pedazos y armarme nuevamente. Me dijíste que no podías seguir, que amabas pero estabas confundído.
Me impresioné a mi mísma cuando sentí a mi corazón en calma y decidído. Te dije que te amaba en realidad, que me bancaría tus problemas como siempre lo hice. Y me dí cuenta que nada era recíproco, que tus ojos estaban vacíos y los míos brillaban de tanto amor.
La palabra que esperaba salieron de tus labios; terminamos. Yo seguía en calma.
Acercaste tus labios a los míos, no debías haber hecho eso. Hoy dejame tener la razón, te supliqué. Volvíste a decirme que me amabas, volví a ver esos ojos vacíos y creerme tus palabras.
No debí haberte suplicado. Y aún seguís a mi lado.
Todo sin querer, sin quererte y sin quererme.

viernes, 13 de abril de 2018

No apagues la luz.

Ahora decíme cómo seguír fingiéndo que nada pasó y que nunca hubo nada entre nosotros.
Antes de que empaques todas tus cosas dejame un manual de cómo vivír sin vos porque no voy a poder acostumbrarme a tu ausencia.
No apagues la luz al cerrar la puerta por favor, no dejes mi mundo a oscuras. No me dejes.
No puedo aceptar que te vayas.

lunes, 9 de abril de 2018

Una oda para vos.

Y si pudiera amarme, te amaría
Como quien conoce el amor;
Como quien no teme a las caídas.

Y si sólo pudiera elegirme, te elegiría
Te elegiría eligiéndome.

Pero no puedo amarme ni elegírme
Como quien elige con propiedad
Ni como quien ama de verdad.

Porque desconozco mi amor;
Porque nunca sentí nada por mí
Y no lo podría sentir por tí.

sábado, 7 de abril de 2018

No merecías.

Estoy luchando contra mi mísma cuando digo que te amo y que te necesito. Ahora estoy reuniendo valor para dejarte ir, porque tu amor no es suficiente y me deja heridas en el alma.
El amor que te dí fue suficiente, yo fui más que suficiente para vos pero mi amor ya no resistió y  ahora necesito salir adelante, hasta encontrar a esa persona venida al mundo para mí, para conocerme y entender mi amor.
No sos vos esa persona.
Es doloroso e inútil preguntar si alguna vez me amaste, porque si lo hubieras hecho yo no te estaría escribiendo. Tu amor me llevó a hacer cosas que no debería haber hecho, a refugiarme en lugares más dolorosos y no volveré a repetirlo, también a tener cicatrices en mi cuerpo y alma. Me llevó a pedir perdón por cosas que no realicé.
Decías que te gustaba verme sonreír pero nunca notaste que mi sonrisa estaba manchada de lágrimas.
Te voy a dejar ir aunque duela y me lleve días, meses e incluso años olvidarme de vos. Ahora voy a luchar por mi amor, por ese amor que debía haber sido para mi mísma pero te lo regalé. Ahora voy a luchar por sentirme libre e independiente de cualquier otro amor, hasta sanar completamente.
Porque el amor siempre llega, más tarde o más temprano, basta con estar atentos a las señales y aprender lo necesario para dar el siguiente paso.
Y algo de lo que aprendí fue que soy capaz de dar un amor que yo misma desconocía, aunque no haya sido recíproco. Te lo dí a vos, aunque no lo merecías.

viernes, 6 de abril de 2018

Espero

No me siento débil al llorar porque ya no estás, porque a pesar de todo aún hay un poco de humanidad en mí. Esa humanidad que te falta, y siento tristeza por vos que no llevas nada en el alma.
Espero algún día puedas sentir, puedas llorar de amor, de dolor, de tristeza o de felicidad. Espero algún día demuestres que tenés humanidad, que demuestres que yo sólo tenía un mal concepto de vos. Espero así sea.
Espero estar equivocada y pensar que estuve con una persona que alguna vez sintió algo.

martes, 3 de abril de 2018

Lo que sos y causás.

Hay veces que quiero mandar a volar lo que tengo, que es mucho para mí y siento que no puedo, en esos días malos donde nada me sale bien y todo pesa. Esas veces que sólo pienso en vos porque me agobia el resto, y no puedo abarcar todo. Esas veces que todo me sale bien pero faltas vos, se vuelve un día como los otros.
Pienso que quizás te vas a cansar o peor aún, ya empezas a cansarte y me canso yo también, pienso en qué va a pasar y si todo va a ser en vano o no. Y de cierta forma me duele, no sé a vos pero yo en realidad soy una persona que siente un poquito más de lo que debería cuando las cosas no salen bien, y respiro un poco.
Porque te estoy queriendo más de lo que me gustaría o debería, y supongo que no está mal eso sino la situación. Tampoco sé si sentís igual, pero te creo cuando me lo escribís.
Pero si las cosas no están yendo bien, yo no te quiero soltar. Y pienso hasta cuando podrá aguantar mi amor por vos porque a pesar de ser real, el amor no resiste mucho peso.
De seguro ahora buscas el punto de este absurdo texto. No pretendo que entiendas o respondas algo similar, sólo que sepas y aceptes todo lo que escribí, porque en realidad siento cada palabra.

No soy yo, sos vos.

Después de todo, decidí borrar los puntos suspensivos y colocar el punto final.
Pero no me culpes, porque ya no voy a volver a pedir disculpas por cosas que no causé. Porque fuíste vos quien me obligó a colocar ese punto, fuíste vos quien me lastimó, fuíste vos el que se burló de mi inseguridad, fuíste vos el que nunca estuvo para mí.
Y ya no te pido disculpas, ya no te pido que te quedes. Te pido que te vayas y no regreses.
Porque te amé pero vos no sabes amar, espero que algún día aprendas y que no te hagan lo que me hicíste.
Ahora estoy feliz, libre de vos, libre de la inseguridad que hacías crecer. Ahora estoy fuerte y no quiero volver a verte.
Porque ya no voy a tirarme para abajo dándote las gracias y haciendote héroe de esta película, no es así, ya no.
Aunque quizás nunca llegues a leerme, quiero decirte que nunca fui yo el problema, siempre fuiste vos. No quiero hacerte sentir mal sólo quiero decirte la verdad. Porque eras vos el que tenía que pedir perdón.
Pero siempre te voy a recordar, descuida, te voy a recordar para saber en dónde ya no y nunca más.

lunes, 2 de abril de 2018

Sanar

Sanás cuando te encontrás a vos mismo y no necesariamente en los demás, cuando sabes que solo también podes brillar, cuando la vida se te acomoda y al fin podes ver con claridad. Cuando tenés ganas de agradecer.
Porque perdiendote de los demás te encontras, porque en tu batalla solo vos podes pelear.
Y agradeces a la vida por las cicatríces que tenés. Ya sabes lo que se siente caer y por esa razón decidís crecer.

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...