lunes, 2 de abril de 2018

Sanar

Sanás cuando te encontrás a vos mismo y no necesariamente en los demás, cuando sabes que solo también podes brillar, cuando la vida se te acomoda y al fin podes ver con claridad. Cuando tenés ganas de agradecer.
Porque perdiendote de los demás te encontras, porque en tu batalla solo vos podes pelear.
Y agradeces a la vida por las cicatríces que tenés. Ya sabes lo que se siente caer y por esa razón decidís crecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...