viernes, 14 de septiembre de 2018

Tu adiós.

Te quise como no voy a querer a nadie jamás. No pienses que alguna vez te mentí al decirtelo, no pienses que sos fácil de reemplazar. Pero como te dije una vez, te quise mal.
Eventualmente ya sabes que estoy queriendo a alguien más, y que te tengo presente en cada momento aunque te estés desvaneciendo. Sé que no lo voy a querer de la mísma manera porque quiero hacer las cosas bien esta vez. Bien, para mí.
Porque a vos te quise sin fronteras, sin límites personales, te puse siempre por delante. Te quise más que a mi mísma y ese fue el problema. Fui descendiendo para que podamos hacernos secantes pero ni aún así.
Es tan difícil aceptar que a veces podemos querer a una persona incluso más que a nosotros mísmos, pero es grato saber que podemos ser fieles a un amor aunque no sea el nuestro. Es difícil aceptar que una persona pueda llevarse lo bueno que fuimos capaces de dar, y que cuando llegue el final no tengamos nada que ofrecer a quien desde siempre nos supo querer.
Ya no sé qué fue lo que nos pasó, lo que permití que pasara entre vos y yo, ya no quiero saber las razones por las cuales nos dimos el lujo de pasarla mal todo el tiempo.
Hoy te dejo ir, escribiendote el último texto. Hoy termina tu tiempo y ni aunque seas inspiración o sufrimiento prometo jamás volver a regalarte mis versos. Que desde hoy mis inspiraciones se basan en otra persona.
Porque te amé tanto que dejé de sentir, te amé tanto que no pudíste abarcar mi sentir. Lo hice bien y lo hicíste mal.
Porque me marcaste de la peor manera. Y fuiste vos la razón. Conocíste el amor que fui capaz de dar e insertaste temor en mi corazón. Decidí terminar con todo porque acabaría incluso con mi amor propio, desperdiciandolo todo en vos.
Tuvímos el final perfecto, el final perfecto que me merecía, después de todo.
"Después de todo lo que cambia no es tu vida, sino la forma en la que la miras ahora".
En esa despedida dejé todo el amor que alguna vez llegué a sentir por vos. En este texto dejo plasmado todo el dolor que me persiguió incluso después de librarme de tu falso amor. Y que tengas presente que no vas a ganar esta vez. Porque en el amor las reglas son diferentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...