domingo, 20 de mayo de 2018

Vos y yo.

Mirá en qué nos transformamos, mirá cuánto nos lastimamos. Desde un principio supímos que nada iba a acabar bien entre los dos. Por qué seguímos acá?
Por qué insistimos en seguir y no nos resignamos en parar? Te acostumbraste a mí tanto como yo me acostumbré a vos? Pero a qué nos acostumbramos? Naturalizamos el dolor dañandonos mutuamente el corazón.
Esa primera vez que decidíste irte, debíste habertelo tomado en serio. No debíste volver, no debí haberte aceptado de nuevo.
Por qué no fuímos capaces de hacer nada bien? No podemos seguir diciendo que nos amamos cuando nos pasamos lastimándonos.
Creímos estar haciendo lo posible y lo correcto para seguír con esto, pero el amor no es dolor. Nos mentímos a nosotros mísmos, nos engañamos cada noche al susurrarnos "te amo" a nuestros oídos. Por qué lo hicímos? Por qué lo hacemos? Por qué decidímos seguir haciéndolo?
Transformamos el amor en todo lo contrario. Mi dolor se tatuó tu nombre y tu dolor el mío. Nos perdímos de la mano y creímos amarnos al sentir el odio de otros lados. Y ahora a dónde apuntamos mi amor? Ahora que identificamos el dolor y aún seguímos en el mismo lugar.
Crees que juntos podamos sanar, lo querés intentar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...