martes, 22 de mayo de 2018

Algo más.

Los mísmos caminos, las mísmas curvas, las piedras en el mísmo lugar. Vuelvo a tropezarme como si no conociera el camino, como si las ilusiones y esperanzas de que un verdadero cambio existiese me cegaran.
Y me encuentro otra vez con vos, sabiendote de memoria, conociendo ambos lados de tu alma. Sí, vos.
Ya no me atrevo a ponerte un nombre, ya no me atrevo a ponerte un rostro. Porque volvés de distíntas formas, con distíntos rostros, distíntos cuerpos, distíntos aromas, distíntas miradas, siempre intentando demostrar algo que no exíste, algo que fingís mirar, vendiendo ilusiones y yo comprando mentíras.
Volvés en alguien distínto pero seguís siendo el mísmo. Con aquel objetivo.
Primero afilas las palabras, los te amo, las mentíras y me cortás al escuchar, me cortás cuando me abrazas, y de nuevo te vas.
Y cuando estoy por sanar, volvés. Pretendiendo cegarme constantemente y me entrego nuevamente, porque ante vos soy tan vulnerable que no encuentro cura alguna.
Cuando me obligás a ir, a no querer más sentir. Me voy dejándote textos y con esperanzas de que lo siguiente no seas vos, sino algo más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...