Las veces que volví a vos, después de haberme comido el portazo que me pegaste por la cara, no fue por mí. No fue en busca de tu amor inexistente.
Las veces que volví a vos fueron por la angustia que me carcomia cada vez que recordaba que tu mundo sin mi se venía abajo, y en ninguna de esas ocasiones estuve equivocada.
Como cuando todo te pegaba tan fuerte que ni siquiera podías ver con nitidez en dónde colocabas los pies. No tengo los poderes para solucionarte la vida, al fin entendí eso. Me consagré tu ángel cuando el cielo se te venía abajo.
Sé que tu vista está nublada, que cada día necesitas un guía que te diga cómo carajos vas a sobrellevar tu vida.
Te conozco mi amor, pero no te equivoques. No vuelvo por mí, vuelvo por vos.
viernes, 13 de diciembre de 2019
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