viernes, 28 de junio de 2019

La muerte, tu anhelo.

Desperté y te recordé
Como quien descansa ocho horas seguidas
Sin pesadillas
Ni inquietudes

Te recordé
Desperté con una sonrisa
Una sonrisa que solo concede la paz;
De la muerte
Y es condenada por el olvido

Te recordé por última vez
Porque aparecíste en mis sueños
Perdonando mis errores
Soltándome

Esperé tanto tiempo por esto
Que ahora me resulta imposible creer;
Viví tanto tiempo
Junto a tu fantasma

Y ahora recuerdo tu cuerpo
Aún con vida, pero en cambio
yace tieso;
En el mismo lugar en el que te sepulté
Pero que idiota fui!
Al creer que de la muerte podrías volver

Te concedí un anhelo
El mísmo que susurrabas entre sollozos todas las noches
Cuando me consagraba tu amante;
Que serías más feliz
Sin vida

Porque comprendí

Que tus llantos

No eran por amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...