domingo, 6 de enero de 2019

Tu existencia.

Hay existencias que sanan vidas, sanan almas. Existencias que son bálsamo, y entre todo eso estás vos. Eventualmente tu existencia es algo que aprecio cada día, pero hoy en especial la agradezco.
A veces creemos que llegamos tarde a las otras vidas, cerramos las puertas, apagamos las luces, y nos creemos irreparables. A veces nos cuesta sabernos valientes y dejar que alguien pase e intente darle color a nuestras paredes oscuras. A veces nos equivocamos, algunos todo el tiempo.
Desde que te conocí tuve presente que además de lo que tenemos está lo que merecemos, pero ni aún así creo que alguien en esta tierra pueda merecerte, y que la vida te haya puesto en mi camino haciéndonos destino. Una locura eventualmente.
Y gracias a vos me sé de manera diferente. Porque merecerte me hace mejor persona, merecer a personas como vos son privilegios que comprenden pocos. Pero a vos no te puedo poner un valor, un número, un estándar, un promedio... no estás entre lo lineal, entre esas cosas que se pueden calcular, cosas que la lógica encuentra. Estas vos, sólo vos con toda esa divinidad que mirando al cielo únicamente puede saberse real.
A veces no puedo diferenciar entre locura y cordura todo lo que sos capaz de provocar en alguien como yo. A veces me hundo en lo profundo tratando de buscar algo que vaya más allá del amor, para poder nombrarlo ante vos pero no puedo, porque en esta vida aún no existe eso. Y te consagro divino, porque eso hace la gente cuando no encuentra explicaciones para una existencia tan maravillosa.

miércoles, 2 de enero de 2019

Ser y querer ser.

No me quedan fuerzas para salvaguardarme, yendo en picada sé que la vida no es un dejavú, que todos los lugares son el mismo si uno no cambia.

En esta travesía entendí, entre tantas cosas, que la tristeza no es mala, que en ocasiones es nuestra única casa cuando la esperanza nos falla. Entendí que existen decepciones, injusticias, mentiras.

Que cuesta adaptarse a la reciprocidad y creer que es real cuando no sabemos que más allá de lo que recibimos está lo que merecemos, que la vida puede tornarse divina.

Y fui sin querer ser, fui todo y fui nada.

Que en mi presencia parece posible la magia, queriendo lo imposible siempre, como que nunca te vayas, como que nunca te canses, que nunca me faltes. Sin volver a nuestro destino tu espalda.

Destino de constancia, de terrible audacia. Aparecer y dejar marcas. Ser, queriendo hacerlo. Queriendo ser nada y terminar siendo todo.

Perdón.

Escribí pensando que iba a dejar mis problemas plasmados y de esa forma lo olvidaría todo, escribí pensando que sería una forma de hacer pasar las tormentas que habían en mi cabeza. Escribí con los ojos llenos de lágrimas tantas veces que ya no alcanzaba a ver nada.
Me daba lástima leerme, me daba tanta pena esa persona que escribía y no podía creer que era yo quien tenía tantas marcas y heridas. Me cansé tantas veces de mis letras, del llanto, de mí misma... y no podía hacer nada al respecto, seguía en esta vida, seguía en este cuerpo, en esta piel.
Tantas veces me temblaron las manos e incluso el cuerpo entero por las diversas emociones que me acorralaban. Tantas veces traté de dejarlo todo atrás y empezar una nueva vida.
Me dolió el vientre, la piel, me dolía que la sangre circulara por mis venas y tantas veces clamé al cielo que la coagulara. Para que todo acabe, para que el dolor y sufrimiento cesen por fin.
Pero que retorcidos se volvieron mis pensamientos cuando conocí en realidad a los que me rodeaban. A los que alguna vez juraron protegerme, a los que juraron levantarme, a todos ellos.
Sigo acá y no sé con qué propósito, porque a lo lejos solo veo miseria y dolor, sufrimiento y desesperación. Porque tantas veces me dije "esto también pasará" y el "pasará" fue tan efímero.
Y sólo me queda decirte una cosa, porque sos una de esas personas que me lastimó y bien no sé si esa era tu intención.
Me doliste tantas veces, me dolió tu indiferencia, me dolió tu egoísmo a pesar de que siempre traté de entenderte. Porque entendí que ninguna vida es la misma, porque sé que nuestros problemas son diferentes, pero necesité tantas veces tu empatía, y jamás estuvo ahí. Reuní tanto valor para decirte todo esto, porque ya no puedo, porque no soy fuerte y haces cosas que me duelen, decís palabras que me hieren, pasé por cosas que no debería haber pasado, viví situaciones que no debería haber vivido. Y también fue por vos.
Te digo todo esto porque a pesar de no ser como debíamos ser, te amo y es un amor de verdad. De los que hablan los textos sagrados. No sos cualquier persona. Por eso me duelen tus actos. Ya no puedo vivir en nuestro mundo, en ese que construimos con indiferencia y rencor, a veces con odio y apatía. Y a nadie le gusta eso, voy a comprender si no te importan mis palabras y voy a tomar las medidas necesarias. Pero dentro de todo este caos aún hay amor en mi para vos, y es un amor que no te va a abandonar, porque en vez de pelear tenemos que perdonar. Porque ahora te necesito, porque sé que alguna vez nos vamos a necesitar. Y cuando eso pase quiero estar junto a vos. Hoy también te pido perdón.

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...