domingo, 8 de julio de 2018

Gracias a vos.

Hoy te confiezo que me alegra haberte conocido.
Me alegra haberte admirado y que me hayas decepcionado.
Te puse en un pedestal cuando no merecías, pero mostraste tu verdadero rostro porque al parecer ya no podías fingir estar conforme en un terreno que no era el tuyo.
Estuve por cederte un lugar que no te correspondería jamás.
Recuerdo que me preguntaste si aún quedan sentimientos. Hoy puedo jurarte que en realidad nunca existieron.
Sólo reflejé a la única persona que podría amar en vos.
También te confieso que liberé a mi corazón de vos.
De los miedos y problemas los cuales depositaste en mí.
Pero nunca tuvíste la razón, sólo me brindaste una.
"A veces tenemos que perdernos para encontrarnos".
Esa frase tenía razón, hicíste que me pierda en tus caminos fríos con sabor a ilusión y de esa manera entendí por donde no quería volver a ir.
Y te digo gracias aunque no pueda nombrarte, gracias por intentar tirarme para abajo
Por enseñarme que las personas indicadas te levantan de tus propias cenizas, y no se hunden junto a vos.
Gracias por ser momentaneo e indicarme hacia dónde estaba mi felicidad permanente
Gracias por tus intentos fallidos de romper esperanzas, porque me brindaste miles sin querer.
Gracias por mostrarme el mal entre el bien y por saber a dónde no quiero jamás volver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...