jueves, 23 de agosto de 2018

Aún te espero acá.

Lo más sano es dejarse querer, lo más sano es saber que sos capaz de sentir aún y cuando no te dan ganas de seguir. No te imaginas lo sano que es ir a dormir sabiendo que no debió suceder de otra manera, ir a dormir sabiendo que si no sucedió vas a hacer que suceda.
Lo lindo de no darte por vencido, como el precio de la libertad que tanto perseguimos, aunque exístan tropiezos, aunque se repitan sucesos.
Hasta que todo termine en realidad, sin ese desenlace inconcluso de una pelicula que tuvo un nudo espectacular. Luego antes de que cada uno vaya por su lado, ambos sepan que en verdad todo ha terminado, que no quedó nada más que soñar, que lo soñado ya fue realidad.
Que ambos puedan agradecerse por ser caminos ó por quedarse y ser el principio y el final. Que ya no quede sabor en los labios, que todo siga hasta ya no sentir más. Que las líneas trazadas por el universo por más paralelas que sean, se hagan secantes.
Porque todo es posible y relativo en nuestro mundo, sin importar cuantas piedras debamos pisar, sin importar a que personas estemos destinados a llegar. Por más imposible que parezca.
Y si la vida y el destino es así como cuentan los libros de poesía divina. Aún te espero acá, pidiendote a cualquier estrella fugaz.

sábado, 18 de agosto de 2018

Mi talón de Aquiles.

Me desarmé al darme cuenta que aunque aún existía una razón para seguir, decidímos que sea el fin. Me fuí, me convencí de que ya no sentía nada, me mentí.
Pienso en cuantas noches me costará superarte.
Eventualmente sé que alguna vez debería pasar, aunque creamos que no haya sido el momento, fue algo remediable. Me cambiaste la vida en cuestión de meses, aprendí a amar de verdad, a recibir y en realidad no sé por qué no pudimos seguir.
Porque la vida es así y el universo tomó la decisión por nosotros aunque lo dimos todo.
Apunta hacia donde debo mirar ahora, si exíste alguien más allá del cielo que cargo sobre mí.
Si alguna vez podría salvarme del infierno que me construyen cada día.
Que me estoy cansando de despertar con esperanzas, de que vuelvas y de que todo haya sido un error. De que puedo ignorar las preguntas de mi corazón.
Regalando mis fuerzas a quien pasé a mi lado, sin nadie que se apiade de mi alma.
Con ganas de subir a lo más alto del cielo
Sentir que tengo el poder sobre algo en mi vida.
Y no esperar más nada.
Pero no puedo, no puedo porque te espero. Porque no mueren mis esperanzas, más bien se agrandan.
Porque sé que nos merecemos.
Aunque no vuelvas vas a seguir siendo mi punto débil, mi talón de Aquiles. Sos vos mi primer y único amor.
Cometí un error y no sé cómo remendar la situación. No quiero a nadie más que no seas vos.
Si alguna vez me lees, te pido a gritos que decidas volver.
Que nunca debí haberte dejado ir... que sólo contigo yo podría ser feliz.

Embolia.

Sufrimos nuestra relación como una embolia que obstruía nuestro amor propio, sumergidos en un océano de palabras que iban mucho más allá del...